martes 17 de febrero de 2009

Quiero quejarme un rato

Si, simplemente eso: quiero expresar mi indignación acerca de un hecho cotidiano, que para muchos pasará desapercibido, pero para mi es una estaca en las gónadas.
Siendo estudiante de bioquímica, en varias oportunidades nos ha tocado utilizar una balanza analítica, instrumento que sirve para medir cantidades muy pequeñas (por ejemplo, 0,0027 gramos). Como habrán visto los que hicieron clic en el link de unas líneas arriba, tiene una especie de plato adentro de una cámara de vidrio (con una o dos paredes móviles), para impedir que el movimiento del aire cambie la medición.
Todo eso no viene al caso (quizá, de ahí viene mi obsesión con este tema), la cosa es que, a la vista, uno se da cuenta de que es un instrumento costoso, difícil de usar, y, por sobre todo,
delicado. Esto quiere decir que si, por ejemplo, se nos ocurre apoyar nuestro dedito índice con una fuerza mas o menos moderada (o, que se yo, apoyar un kilo de papas) sobre el platillo, es muy posible que la balanza se rompa, y los encargados de trabajo práctico nos rompan otra cosa a patadas.
Si bien hay una gran diferencia entre una balanza analítica y una balanza comercial de las digitales que se usan hoy en día en todas las verdulerías, carnicerías, almacenes, etc. (no se dónde escuché el rumor de que las antiguas de gancho están prohibidas, porque es relativamente fácil arreglar las pesas para engañar al cliente), hay una realidad:
tienen su calibración. Esto es, vienen ajustadas de modo que un kilo se corresponda con un kilo, cien gramos con cien gramos, etc. Y aunque sirven para pesar una gran variedad de pesos (valga la redundancia), no son un juguete.
Así que a ustéd, señor comerciante, señor verdulero, señor almacenero, carnicero, forrajero, dietetiquero... En fin, señor que posea una balanza de estas y la utilice para venderle cosas a otras personas, escúcheme léame bien:


¡¡¡¡¡No me apoye los brazos, los envases, el ticket, el vuelto, las bolsas, a su señora o a toda su familia arriba de la balanza cada dos minutos, porque le pega una descalibrada que ni ustéd, yo, ni el técnico van a poder arreglar!!!!!

Los que me conocen saben que es algo que odio, y hoy en el supermercado, la imagen del señor pesador de verduras apoyando cada brazo en una de las dos balanzas que tenía adelante antes de pesarme lo que compré, me hizo (interiormente) desearle de todo menos una vida feliz. Lo mismo me pasa cada vez que voy al mercado de la esquina, en el que la balanza les sirve de mostrador (pero al nenito que, por inocente curiosidad la toca ejerciendo un peso de 23 gramos, le dicen "no querido, no toques porque se rompe").

Ahora que me descargué, me voy a ver si encuentro en el cielo un cometa que dicen que está acercándose a la tierra.

Y otra cosita: Como Abby me recomendó en su blog, y yo, poco caballero, no hice lo propio todavía, aprovecho para hacerlo ahora: dense una vuelta por Nada que ver!, donde van a encontrar de todo para pasar un buen rato; y por Traducción de Lyrics, donde van a encontrar letras de canciones traducidas al castellano (y lo que es mejor: es castellano argento).


2 comentarios:

Abby dijo...

Esta bien, si uno no se descarga en su propio blog, donde lo va a hacer sino!?!??!

Gracias!!!! No era necesario el review de mis blogs!

Pali dijo...

Eso! (?)

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